¿Qué es el punto G? ¿Todas las mujeres tienen realmente un punto G?

Hay muchas versiones de la historia sobre el punto G: algunos dicen que es un “lugar secreto legendario”, otros piensan que es solo una exageración y algunos han experimentado un placer intenso pero no saben si era “ese punto”.

El propósito de este artículo es simple: sacar del misterio el punto G y devolverlo a la realidad, para que sepas qué es realmente, dónde está ubicado, por qué la experiencia de cada persona puede ser diferente y qué son el llamado orgasmo del punto G y el “squirt”.

No necesitas leer esto bajo presión, ni dudar de ti mismo o pensar “¿Falta algo?”. Explicaremos estos temas centrales uno por uno de una manera científica, relajada y abierta, brindándote una comprensión más clara de tu cuerpo y sentando las bases para la exploración práctica en la siguiente sección.

¿Qué es exactamente el punto G? ¿Qué es el punto G? ¿Todas las mujeres tienen realmente un punto G?

¿Qué es exactamente el punto G?

Si piensas en el punto G como un “interruptor oculto”, vas por buen camino, pero no es un “órgano” independiente y fijo. Más precisamente, es una zona sensible en la pared anterior de la vagina que es particularmente fácil de estimular y produce respuestas placenteras.

La comunidad científica debatió seriamente este tema por primera vez en 1950, cuando Ernst Grafenberg mencionó un punto en la pared vaginal anterior que podría estar relacionado con el placer femenino. En 1981, los investigadores John Perry y Beverly Whipple lo denominaron formalmente punto Grafenberg (punto G) para simplificarlo.

Pero incluso con un nombre, todavía no es una estructura que pueda “ubicarse con precisión” como un órgano.

Fisiológicamente, se considera que el punto G está generalmente relacionado con el cuerpo esponjoso, la densa red neuronal de la pared vaginal anterior, y la forma en que los tejidos locales responden a la estimulación. Por ello, a menudo se describe como una «zona erógena funcional» en lugar de una estructura anatómica específica.

Más importante aún, la ubicación, la forma y la sensación del punto G de cada persona pueden ser diferentes.

Algunas mujeres tienen zonas sensibles concentradas en la parte superior de la pared vaginal anterior, otras más cerca de la entrada y otras a ambos lados de la pared anterior. Generalmente, se ubica a unos 3-5 cm de la abertura vaginal en la pared anterior, pero este es solo un rango de referencia, no un punto fijo que se deba encontrar.

Esta zona suele ser imperceptible sin estimulación; sin embargo, tras la excitación sexual o la estimulación directa, puede volverse más firme y prominente, y su textura puede cambiar de suave a ligeramente abultada. Este cambio no se da en todas las mujeres, pero para muchas es una clave para experimentar placer en el punto G.

En cuanto a si la comunidad académica está de acuerdo con su existencia, el debate ha continuado.

Algunos estudios han observado que algunas mujeres experimentan hinchazón, placer intenso o un reflejo similar a la micción cuando se estimula un área específica de la pared vaginal anterior; sin embargo, otros estudios anatómicos y de comportamiento sugieren que el placer puede provenir de una gama más amplia de estructuras internas del clítoris, factores psicológicos o el efecto combinado de múltiples áreas, en lugar de un solo punto.

En resumen, el “punto G” es más como una respuesta placentera integral producida por la estimulación de un área específica en el cuerpo de una mujer, en lugar de un pequeño órgano que se puede rodear con un círculo en un dibujo.

Se trata de la experiencia, no de la anatomía.

Es una reacción, no una ubicación.

¿Dónde está el punto G? ¿Qué es el punto G? ¿Todas las mujeres tienen realmente un punto G?

¿Dónde está el punto G? ¿Su ubicación varía según la persona?

Si alguna vez intentaste “encontrar el punto G” pero no tienes idea por dónde empezar, no te preocupes: definitivamente no estás solo.

Porque no es un “interruptor fijo en la pared” como un botón, sino más bien una zona sensible cuya sensación táctil cambia con el nivel de excitación y varía ligeramente de persona a persona.

El punto G de la mayoría de las mujeres se encuentra aproximadamente en la pared anterior de la vagina (es decir, el lado que mira hacia el ombligo).

Para describirlo de forma más intuitiva: aproximadamente a la profundidad del segundo nudillo, hay una pequeña zona en la superficie frontal que se siente relativamente diferente al tacto. Para algunos, se siente como un ligero bulto; para otros, como una zona de tejido ligeramente más firme o con más textura; y para otros, prácticamente no hay cambios en ciertos momentos.

Sin embargo, este es sólo un rango común y no una “respuesta estándar” que deba cumplirse.

¿Por qué no puede encontrarlo tanta gente?

Debido a que el punto G en sí es un área “cambiante”, puede ser imperceptible cuando está relajado o no despierto; pero cuando está excitado, estimulado o emocionalmente comprometido, el flujo sanguíneo local aumenta, el tejido se vuelve más firme y más prominente y la sensación se vuelve más pronunciada.

Más importante aún:

La ubicación, el tamaño y la sensibilidad varían de persona a persona.

Algunas zonas erógenas de las mujeres están más cerca de la entrada, algunas están más arriba, algunas están más ampliamente distribuidas y algunas casi no tienen una reacción perceptible; incluso las sensaciones de la misma persona pueden cambiar bajo diferentes emociones, ciclos o experiencias.

¿Qué significa eso?

Significa que no lo encontraste, pero eso no significa que “no lo tengas”.

No significa que tu pareja sea “técnicamente inepta”.

Tu cuerpo simplemente necesita ser comprendido a su manera, no colocado en un patrón uniforme.

Por lo tanto, en lugar de tratar la búsqueda del punto G como un “desafío a completar”, es mejor verlo como un proceso de exploración del cuerpo: sentir y comparar lentamente, dejando que el cuerpo te diga qué es lo que te resulta cómodo.

¿Todas las mujeres tienen un punto G? ¿Qué es el punto G? ¿Realmente todas las mujeres tienen un punto G?

¿Todas las mujeres tienen un punto G?

Este es el tema que se plantea con más frecuencia cuando se habla del punto G, y también es el que tiene más probabilidades de causar estrés.

La respuesta en realidad es más compleja y más humana que “sí” o “no”.

En primer lugar, cabe señalar que la comunidad académica aún no ha llegado a un consenso sobre la “existencia universal” del punto G.

Diferentes estudios han arrojado resultados muy dispares. Algunos estudios sugieren que solo entre el 10 % y el 40 % de las mujeres experimentan una respuesta orgásmica significativa en una zona específica de la pared vaginal anterior; otros estudios indican que no se encuentra una estructura fija e independiente a nivel anatómico que pueda denominarse «punto G».

Esto no quiere decir que el placer no exista, sino más bien:

El “punto G” del que hablamos es más bien una zona sensible que varía de persona a persona, que un punto que pueda marcarse con precisión en un mapa.

Algunos estudios han encontrado que el área conocida como punto G puede estar relacionada con la participación combinada de tejidos como las porciones internas del clítoris, el cuerpo esponjoso y el complejo clítoris-uretral-vaginal; en otras palabras, puede ser una combinación de múltiples sistemas que contribuyen al placer, en lugar de un pequeño órgano aislado.

Por lo tanto, cada mujer puede experimentar sensaciones completamente diferentes al estimular esta zona:

  • Algunas personas encuentran esa zona particularmente sensible, y puede incluso desencadenar un placer intenso;
  • Algunas personas estimulan esa zona pero no sienten ningún cambio particular;
  • Incluso si algunas personas no pueden encontrar un “punto” específico, aún pueden encontrar satisfacción de otras maneras.

Todo esto es completamente normal.

Muchos factores pueden influir en estas diferencias, como la distribución nerviosa, la estructura fisiológica, la salud pélvica, la experiencia sexual, el nivel de relajación y las expectativas psicológicas.

Por lo tanto, en lugar de preocuparse por “si tengo un punto G”, es más importante entender:

El placer no es una pregunta de examen; no hay una respuesta estándar.

El cuerpo de cada persona reacciona de manera diferente.

Si nunca has experimentado el placer del punto G, no significa que tengas algún problema con tu cuerpo ni que hayas perdido alguna “capacidad esencial”. Simplemente significa que tu mapa de placer podría ser diferente al de los demás, y no hay nada de qué preocuparse.

¿Cómo se siente un orgasmo en el punto G? ¿Qué es el punto G? ¿Realmente todas las mujeres tienen punto G?

¿Cómo se siente un orgasmo en el punto G?

Si un orgasmo clitoridiano es como un impulso eléctrico que va directamente al cerebro, entonces muchas mujeres describen un orgasmo del punto G como un placer más profundo, más completo y más difuso.

No llega “en un instante”, sino más bien como una lenta acumulación de energía que luego se propaga por todo el cuerpo.

Primero es importante aclarar:

Estas descripciones sólo representan la gama de experiencias posibles, no las reacciones estándar que todos tendrían.

A continuación se presentan algunas descripciones comunes de los orgasmos del punto G utilizadas por muchas mujeres:

1. Una sensación de estar encendido en lo más profundo.

Mucha gente lo describe como “más profundo” que un orgasmo clitoridiano, como si el interior del cuerpo de repente se calentara y se iluminara de adentro hacia afuera.

Esa sensación pulsante a menudo no se limita a un punto, sino que se extiende a la pelvis e incluso a la espalda y las piernas.

2. Dura más, como una ola.

A diferencia del “estallido rápido” del orgasmo del clítoris, el orgasmo del punto G a menudo se describe como una serie de ondas superpuestas.

Algunas personas piensan que es “más salvaje”, mientras que otras piensan que es “más lento, pero más fuerte”.

3. Un impacto a medio camino entre el placer y la necesidad de orinar.

Esta es una sensación que muchas personas experimentan cuando su punto G se estimula por primera vez:

Siento que realmente necesito ir al baño.

Sin embargo, mientras continúes recibiendo estimulación en un estado relajado, esta necesidad de orinar a menudo se transforma en un placer más profundo, que es un preludio común a un orgasmo del punto G.

4. Relajación generalizada o temblor

Algunas mujeres experimentan síntomas como debilidad en las piernas, temblores, opresión en el pecho o fiebre cuando alcanzan el orgasmo del punto G.

Algunas personas se sienten muy relajadas y quieren dormir un rato después de un orgasmo; estos son reflejos corporales normales.

5. Puede ir acompañado de liberación de líquido (aunque no necesariamente)

Algunas mujeres experimentan eyaculación o chorros durante el orgasmo del punto G, pero esto no les sucede a todas y no es un signo de la intensidad del orgasmo.

Esto se explicará en detalle en capítulos posteriores.

6. También podría ser: “Hmm… Creo que tengo una sensación, pero no estoy seguro”.

Es especialmente importante destacar que:

  • No todas las mujeres experimentan un orgasmo claro en el punto G.
  • Algunas personas experimentan una profunda sensación de placer, pero no llega a parecerse exactamente a una “explosión”.
  • Algunas personas experimentan un placer dual que combina las sensaciones del clítoris y del punto G;
  • Algunas personas ni siquiera se han dado cuenta de si lo han experimentado o no, y eso está perfectamente bien.

Si alguna vez has sentido una pulsación profunda, una liberación de tensión, la necesidad de orinar que se convierte en placer o una “ola de calor” que crece lentamente durante el sexo, entonces es posible que hayas experimentado un orgasmo en el punto G sin darte cuenta.

¿Un orgasmo en el punto G causa eyaculación? ¿Qué es el punto G? ¿Todas las mujeres tienen realmente un punto G?

¿Un orgasmo en el punto G provoca chorros?

Aquí está la respuesta más importante primero:

Sí, pero no siempre; posible, pero no obligatorio.

El squirting (a menudo llamado “eyaculación femenina” o “squirting”) es un fenómeno que algunas mujeres pueden experimentar bajo una intensa excitación o estimulación del punto G, pero nunca es un indicador de “buen o mal desempeño”.

1. Desde una perspectiva científica: ¿De dónde proviene el líquido?

El líquido que se eyacula se asocia principalmente con las glándulas de Skene, un grupo de glándulas ubicadas cerca de la uretra y parte de la anatomía femenina.

Producen líquido cuando están muy excitados y lo liberan por la uretra cuando los músculos pélvicos se contraen, apareciendo así como “spraying”.

Los componentes líquidos suelen incluir:

  • Gran cantidad de agua
  • Pequeña cantidad de antígeno prostático específico (PSA, que se origina en las glándulas de Skene)
  • A veces contiene una pequeña cantidad de orina diluida almacenada en la vejiga (completamente normal)

En otras palabras, rociar agua no es una “incontinencia urinaria” ni un fluido corporal misterioso, sino una respuesta fisiológica que puede ocurrir pero no es inevitable.

2. La relación entre el squirting y el orgasmo del punto G no es de uno a uno.

Mucha gente cree erróneamente que “tener un orgasmo en el punto G definitivamente resultará en un chorro”.

De hecho, tanto la investigación científica como la observación del comportamiento sexual muestran que:

  • Algunas mujeres experimentan orgasmos intensos en el punto G pero nunca eyaculan.
  • Algunas mujeres eyaculan ocasionalmente pero no sienten que hayan alcanzado el orgasmo.
  • Algunas mujeres experimentan el orgasmo y el chorro simultáneamente.
  • Algunas mujeres también pueden eyacular cuando se les estimula el clítoris.

Por lo tanto, el chorro no es una señal de orgasmo del punto G, ni es una “prueba” de ningún tipo de orgasmo.

3. ¿Por qué algunas personas rocían agua y otras no?

Esto está relacionado con varios factores, entre ellos:

  • Fuerza y ​​respuesta de los músculos del suelo pélvico
  • Tamaño y actividad de las glándulas de Skien
  • Nivel de excitación (cuanto más relajado e inmerso esté uno, más probabilidades hay de que suceda)
  • Estrés psicológico (cuanto más estresado estés, menos probabilidades tendrás de experimentarlo)

En otras palabras:

Ya sea que rocíes agua o no, todo es normal.

4. Si nunca rocías agua no significa que tengas un problema con tu cuerpo.

Este punto debe enfatizarse repetidamente:

No poder eyacular no significa que carezcas de alguna capacidad, ni indica una anomalía física, y no afectará la calidad de tu placer.

Rociar agua es una “reacción extra” que el cuerpo puede tener, más que una “habilidad” que todos poseen.

¿Cómo encuentro mi punto G?

A estas alturas ya deberías tener una comprensión más clara de qué es el punto G, dónde está, si todo el mundo lo tiene y las posibles sensaciones que produce.

Pero comprender es solo el principio; la verdadera clave reside en encontrarlo en tu propio cuerpo y determinar si te proporciona placer. Si quieres convertir la teoría en experiencia real, el siguiente artículo te guiará paso a paso.

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