Cuando se trata del “squirting”, muchas mujeres reaccionan así: han oído hablar de él, sienten curiosidad, pero nadie les ha explicado realmente qué es. Algunas piensan que es solo un efecto especial del porno, mientras que otras lo consideran una manifestación del orgasmo sexual.
De hecho, durante las relaciones sexuales, el squirting no es una habilidad que todos puedan hacer, ni algo que se pueda lograr a voluntad. Es más bien una reacción especial que solo ocurre cuando el cuerpo, la mente y los métodos de estimulación están en sintonía.
¿Qué es exactamente el squirting (o eyaculación)?
En pocas palabras, el squirting se refiere a la liberación de una gran cantidad de líquido claro y acuoso de la uretra durante la excitación sexual o el orgasmo.
Sí, leíste bien: es la uretra, no la vagina. Pero no te pongas nerviosa ni te dé vergüenza, esto no significa que la eyaculación sea lo mismo que la incontinencia urinaria.
Squirting ≠ Eyaculación femenina
Estas dos cosas a menudo se confunden, pero en realidad son cosas completamente diferentes:
- Chorro: Se expulsa por la uretra una gran cantidad de líquido acuoso, principalmente orina muy diluida en la vejiga.
- Eyaculación femenina: La cantidad es muy pequeña y tiene un aspecto gelatinoso, blanco lechoso o transparente. Es producida por las glándulas de Skene (también conocidas como próstata femenina) y su textura se asemeja a una versión en miniatura del semen.
El chorro es como una “fuente de agua pura”, mientras que la eyaculación femenina es más bien como “unas gotas de espuma de café con leche”.

¿Es el chorro lo mismo que orinar?
Tras la explicación anterior, surge una pregunta: dado que la eyaculación ocurre en la uretra, ¿el líquido que sale es orina? Esta es una idea que pasa por la mente de muchas mujeres. Muchas se asustan al eyacular por primera vez, y algunas incluso se disculpan en el acto.
Pero aquí está la verdad más importante: si bien el chorro contiene orina, no es “orinar normal”.
¿Cuál es exactamente la composición del líquido de la eyaculación femenina?
Los científicos han realizado múltiples pruebas bioquímicas y los resultados muestran:
- Componente principal: Orina altamente diluida
Contiene “moléculas distintivas” como urea y creatinina, lo que indica que proviene de la vejiga. - Componente secundario: líquido de las glándulas de Skene (líquido prostático femenino).
Este líquido contiene PSA (antígeno prostático específico), un indicador común en la eyaculación femenina.
En otras palabras, cuando tu cuerpo eyacula, en realidad es un “spray combinado” de dos líquidos mezclados.
Chorro vs. micción: ¿cuáles son las diferencias?
Aunque contiene orina, estas dos cosas son completamente diferentes:
- La eyaculación es un reflejo corporal provocado por la excitación sexual.
Es como si el cuerpo presionara un botón de liberación y la vejiga participara brevemente en el proceso. - Orinar es un proceso fisiológico; es lo que haces cuando decides ir al baño.
Cuando eyaculas, tu cuerpo obviamente está haciendo algo completamente diferente (ya sabes a qué me refiero). - El chorro es una mezcla de fluidos, mientras que la orina es “orina pura”.
Uno es como agua ligeramente saborizada, y el otro… bueno, llamémoslo simplemente “sabor original”. - Las sensaciones psicológicas también son completamente diferentes.
No experimentas taquicardia, dificultad para respirar ni temblores al orinar (si es así, quizás necesites consultar a un médico).

¿Todas las mujeres experimentan eyaculación?
No. No todas las chicas eyaculan. No te preocupes, que no eyacules no significa que te pierdas nada ni que no tengas la habilidad suficiente. Al igual que no todas lloran viendo una película romántica, es una cuestión de cada persona.
¿Cuántas chicas experimentan realmente el squirting?
Aunque la situación de cada uno es diferente, veamos los datos de investigación de los últimos años:
- Aproximadamente el 41% de las mujeres estadounidenses han experimentado eyaculación al menos una vez en su vida.
- Aproximadamente el 60% de las mujeres dijeron que la experiencia fue “muy placentera” o “bastante placentera”.
- Sin embargo, solo alrededor del 20% de las mujeres experimentan chorros durante el orgasmo, lo que significa que los chorros no son una reacción que puedas “tener cuando quieras”.
Así que si alguna vez has experimentado el chorro, eso no es inusual; si no, también es perfectamente normal.
¿Qué factores fisiológicos pueden afectar la eyaculación femenina?
Desde una perspectiva de estructura científica y física, de hecho existen varias variables:
- La sensibilidad de la región del punto G varía considerablemente.
En algunas mujeres, el punto G se estimula con mucha facilidad, hasta el punto de afectar la vejiga, mientras que en otras no se siente nada; ambos son normales. - Fuerza muscular del suelo pélvico (incluida la capacidad de relajación).
La eyaculación precoz implica una breve expansión de los tejidos y una rápida liberación de la presión.
Tanto la tensión como la relajación de los músculos del suelo pélvico pueden afectar este reflejo. - Diferencias en la estructura corporal
Algunas personas tienen glándulas de Skene más activas, mientras que otras las tienen muy pequeñas o apenas perceptibles; se trata de una diversidad fisiológica perfectamente normal.
Además, el estado psicológico y emocional es uno de los factores decisivos.
Si sigues pensando:
- “Oh Dios mío, ¿estoy a punto de orinar?”
- “Espera, ¿qué pasa si lo rocío y se vuelve realmente vergonzoso?”
- “¿Tengo que eyacular para que la otra persona piense que soy genial?”
Esta mentalidad puede dificultar que tu cuerpo se relaje.
Lo que realmente hace que el squirting sea más fácil es:
- Muy relajante
- Confía en tu pareja
- Sentirse seguro y no ser juzgado
- Permítete disfrutar y permite que tu cuerpo reaccione de forma natural.
- No me preocupa manchar las sábanas (en serio, algunas personas simplemente no pueden superar esto).
Para usar una frase que suelen usar las chicas estadounidenses:
“Mi mente tiene que estar activada antes de que mi cuerpo pueda hacer algo divertido”.

¿Por qué las mujeres eyaculan?
La aparición del squirting es en realidad el resultado del efecto combinado de los mecanismos fisiológicos y el placer sexual.
1. Se trata de una respuesta refleja del cuerpo al alcanzar un “estado de alta energía”.
A medida que usted se involucra cada vez más en la excitación sexual, su cuerpo inicia una serie de respuestas:
- El clítoris se vuelve más sensible.
- Congestión de la pared vaginal
- La zona del punto G, especialmente el tejido cerca de la uretra, se vuelve más llena.
- Los músculos del suelo pélvico se preparan para “la actuación”
Cuando estas áreas se estimulan de manera constante y correcta, su cuerpo actuará como si se hubiera presionado una “válvula de liberación”.
2. El punto G es un “participante central” en este asunto.
Si bien el chorro no depende necesariamente por completo del punto G, es de hecho un punto desencadenante importante.
Imagina tus zonas erógenas como un equipo:
- Clítoris = Salida súper potente
- Vagina = Papel secundario
- Punto G = el botón que activa la respuesta del chorro
Cuando el punto G se estimula eficazmente, aplica presión al tejido cerca de la uretra, creando una sensación de “estar a punto de orinar”. Este proceso puede resultar incómodo, e incluso puede preocuparte perder el control, pero una vez que te sientas cómodo, descubrirás que esta sensación es diferente a la necesidad de orinar.
3. Clítoris, punto G y vagina: un enfoque triple
Podrías pensar que el squirting se trata solo de ser pinchado en un área, pero en realidad, es un sistema coordinado de tres vías:
- El clítoris proporciona placer sostenido, manteniéndote excitada.
- El punto G indica al cuerpo: “¡Hemos llegado a la entrada de la cima!”
- Los músculos vaginales (especialmente los músculos del suelo pélvico) comienzan a contraerse rítmicamente antes del orgasmo, creando cambios de presión.
Estas tres áreas trabajando juntas son la razón por la cual es más probable que se produzcan chorros.
4. El chorro no ocurre siempre.
Podrías:
- Esta vez hay
- No habrá una próxima vez.
- Con una pareja determinada
- Después de cambiar de pareja, desapareció por completo.
- O puede que sólo se active cuando uno está extremadamente relajado, extremadamente concentrado y en una situación en la que el momento, la ubicación y las circunstancias están perfectamente alineadas.
Todo esto es normal; el squirting no es una habilidad que tu cuerpo desbloquea cada vez.

¿Cómo se produce la eyaculación femenina?
Si el “por qué” del squirting es el resultado de las emociones, las zonas erógenas y el placer trabajando todos juntos, entonces el “cómo” sucede es puramente una cuestión de ingeniería corporal.
1. Todo comienza con los “cambios de estrés”.
Cuando entras en un estado de intensa excitación, los tejidos alrededor del punto G se llenan de sangre y se hinchan, y estos tejidos quedan cerca de la uretra.
Por lo tanto, bajo esta presión, la uretra:
- Un poco más ancho
- Facilita la expulsión del líquido.
Imagínate esto:
No se trata de una “fuga”, sino más bien de cómo la entrada de un globo se ablanda, preparándose para dejar salir el gas.
2. Durante una estimulación intensa, la vejiga retiene temporalmente líquido diluido adicional, actuando como un “depósito de reserva”.
Muchas mujeres tienen una reacción clásica antes de eyacular: “¡Oh, no, siento que realmente voy a orinar!”
Pero en realidad se trata de una “retención temporal de líquidos + aumento de presión” causada por la estimulación repetida del punto G en la vejiga.
En otras palabras:
- No vas a perder el control de tu vejiga.
- Estás cerca de alcanzar tu “umbral de eyaculación”.
Esa sensación de “casi pensar que voy a orinar” es básicamente un pequeño anticipo de un orgasmo inminente.
3. La acción de eyección provocada por la contracción de los músculos del suelo pélvico.
Antes del clímax, los músculos del suelo pélvico comienzan a moverse de una manera sencilla: ¡contraerse! ¡relajarse! ¡contraerse! ¡relajarse! ¡contraerse! ¡relajarse!
Su fuerza empuja el líquido de la vejiga hacia adelante, mientras que la uretra ya está “medio abierta” debido a la estimulación del punto G. El líquido entonces sale rápidamente.
Si personificamos todo el proceso:
- Punto G: ¡Yo aplicaré la presión!
- Vejiga: ¡Está bien, yo me encargaré de almacenar el líquido!
- Uretra: Déjame aflojar un poco la abertura primero, ¡y esperarlos!
- Músculos del suelo pélvico: OK, cuenta regresiva para el lanzamiento: 3, 2, 1… ¡Boom!
Esta es una victoria del trabajo en equipo.

Resumir:
El squirt no es la “magia misteriosa” que se muestra en las películas; es una respuesta fisiológica completamente normal que ocurre cuando el cuerpo experimenta placer intenso. Puede ocurrir o no; no tiene una relación absoluta con las técnicas sexuales, y ciertamente no es un estándar para medir la satisfacción sexual. La estructura corporal, la sensibilidad, los patrones de excitación y el estado emocional de cada mujer son diferentes, por lo que el squirt es esencialmente un fenómeno natural que “a veces ocurre, pero no es necesario buscarlo”.
Cuando realmente ocurre, se debe a un sistema colaborativo bastante complejo: presión del punto G, retención de líquido vesical, dilatación uretral, contracción muscular del suelo pélvico… Puede parecer científico, pero la experiencia en sí es profundamente personal. En el próximo artículo, profundizaremos en el tema con un microscopio científico para analizar: ¿qué es exactamente el líquido de la eyaculación femenina? ¿Cuáles son sus componentes? ¿En qué se diferencia de la eyaculación femenina?